¿Quieres ser importante para tus clientes

o para los fotógrafos?

El Blog de Photo Forum

Muchos de nosotros llegamos a esta profesión, la de fotógrafo, porque a través de una afición que despertaba likes entre colegas del click, fuimos encontrando un nicho de mercado. Hay otros que llegan después de haber estudiado bellas artes, sin olvidarnos de aquellos que estudiaron imagen o fotografía desde un principio.

Tanto los que se han ido forjando por el camino después de dedicarse a otros trabajos, como los que tenían claro que querían dedicarse a esta profesión, de un modo u otro han estado involucrados con los demás colegas, buscando en un primer momento la aprobación, de compañeros de clase, de profesores, de aficionados, confiriendo a todo ello un halo que nos conduce más al terreno artístico, al ego de creador, que aquel que hace su trabajo como mero trámite porque el cliente necesita esas fotos, cobra y después se olvida.

Que la fotografía haya convivido siempre con esa dualidad entre la necesidad de tener un documento gráfico y la de pensar en ella como una herramienta para crear, es lo que ha fomentado, también desde un principio, que existan concursos. Por ejemplo, algo tan necesario como las fotografías de deporte, de sucesos, etc., podrían quedarse simplemente expuestas en los periódicos de noticias, pero sin embargo tienen cabida en premios tan importantes como el World Press Photo.

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©DANIEL OCHOA DE OLZA

En la fotografía de bodas ocurre lo mismo, por un lado es un servicio que existe prácticamente desde que se inventó la fotografía, pero por otro, la necesidad de elevar su estatus hacia algo valorado más allá del cliente, es lo que hace entrar al fotógrafo en esa espiral de satisfacción al encontrar también la admiración del resto de colegas.

Si en algo ayuda esa aprobación de la comunidad fotográfica, es a intentar ponernos metas y, en principio, a que esa ayuda e inspiración recíproca, sirva para hacer que esta profesión crezca y sea más valorada. Pero el problema viene, como en todo, cuando se pierde el norte.

A menudo nos topamos con las publicaciones de otros fotógrafos donde nos informan, casi a diario, de los logros y menciones recibidas en portales de fotografía de bodas. Que si esta fotografía recibió mención de honor en categoría blanco y negro, que si esta otra en momento más divertido, y así hasta todas las categorías que se quieran inventar en los concursos.

Y es ahí donde muchos nos preguntamos si todo ese esfuerzo y energía puesta para nutrir todos esos portales de contenido, se reflejan más allá de esas cuatro paredes del ciberespacio donde sólo interactúan fotógrafos. Porque, cada profesión tiene sus laberintos internos, pero no son lugares a los que tienen acceso los clientes, en fotografía no.

Ir de estrella, hacer fotografías para dejar boquiabiertos a nuestros colegas pero fríos a nuestros clientes, no tiene sentido en una profesión donde todo se lo debemos a las parejas.

Obviando que hay profesiones que no tienen ese componente artístico que implícitamente queremos darle a la fotografía, nunca contrataría a un fontanero porque hubiese sido galardonado con el premio al grifo de oro, primero porque me asustaría pensando en sus precios, y segundo porque para empezar ni sabría de la existencia de ese premio.

De todos modos no sería justo obviar a ese tipo de cliente que cuida al máximo cada detalle y que sí valora esos matices. Porque sí existen novias que consultan los directorios de fotógrafos premiados, se informan y ponen todo su empeño en que ese fotógrafo que causa furor entre la comunidad fotográfica, sea quien les haga las fotos de su boda. Y aquí sí es interesante, porque se traspasan los límites y se llega al público final.

El baremo que tiene un fotógrafo saber si hace bien su trabajo, es la satisfacción transmitida por parte de los clientes. Al fin y al cabo sin ellos no hacemos nada. Ir de estrella, hacer fotografías para dejar boquiabiertos a nuestros colegas pero fríos a nuestros clientes, no tiene sentido en una profesión donde todo se lo debemos a los clientes.

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¿Te has parado a pensar qué clase de fotógrafo eres? ¿Haces fotos para emocionar a tus novios o para hacer llorar a tus colegas de envidia? ¿Esas fotografías que son caldo de cultivo para otros profesionales, las enseñas a los novios o son solo para mostrar en las redes sociales?

Todos los que ahora están leyendo este artículo tienen en mente a ese fotógrafo de bodas que traspasa barreras copando los puestos de top ten, pero pensad en un fotógrafo de naturaleza muy top, o en un fotógrafo joven español que ganó allá por el 2013 el Paris Photo por su fotolibro, quizá todo ello nos cueste un poco más ubicar.

Si ya dentro de la fotografía tenemos nuestros recovecos internos, muchas veces herméticos hacia lo que proviene de otros géneros, imaginad para quienes no se dedican a esta profesión. Porque pueden conocerte en tu casa, estas cuatro paredes, pero más allá esa estrella que crees ser, se desvanece y poco sirve mas que para alimentar el ego.

Gema Sanchez  para Bang Bang photo

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